JESÚS ROCANDIO. NATURALEZA

Rocandio2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO: La exposición presenta una cuidada selección de las mejores imágenes del fotógrafo Jesús Rodríguez Rocandio, Galardón de las Artes de La Rioja en el año 2013.

LUGAR: Museo del Torreón, Haro.

FECHA: 15 de julio al 2 de octubre de 2016.


LO QUE SUPONGO QUE SÉ DE TODO ESTO
Emilio Blaxqi

Si ahora está leyendo esto tal vez sea mejor momento para hacer un poco de abstracción, y
hablar de fotografías y de fotógrafo, de cómo el uno y las otras viajan en diferentes direcciones,
para a veces llegar a encontrarse en lugares como éste.
Por ejemplo así: colmándolo de honores propusieron a Rocandio hacer una exposición
antológica de sus trabajos personales, una especie de monumento en vida, y ese trance ha
sido consecuencia de la sobreexposición –menudo trance, puede uno decirse– y por eso
Rocandio ha estado trabajando en ello.
Este embrollo parte de un popular equívoco, que tiene mucho que ver con esos conocidos
que saludan por la calle –¡Eh artista! A ver: ¿Qué diablos quiere decir en este contexto
trabajos personales? ¿Acaso alguna vez se ha solicitado al fontanero una antológica de sus
lavabos personales? –¡Eh, corre poeta…! El mundo es así, pero no exageremos. La fotografía
es una actividad excesivamente consensuada como susceptible de resultar artística, sea eso
lo que sea, y ya habíamos convenido tiempo atrás que Rocandio viene a ser el epítome de lo
fotográfico en este rincón del cosmos. Algo debe de haber ahí. Comencemos entonces por el
principio, como antólogos, y veamos qué es lo que va saliendo.
de sus
Efectivamente, en origen nos enfrentamos a un ingente mogollón de fotos. El archivo
de Rocandio. En ellas aparecen paisajes, botellas de vino, latas de conserva, fábricas,
acontecimientos variados, escaparates y edificios, grupos de gente, retratos de personas feas
y guapas, desnudas y vestidas, muertas y vivas, fotografías de otras fotografías más o menos
viejas, y en general de una mareante variedad de sitios, chismes, gentes y bichos en las más
diversas actitudes. Ante esto podremos considerar que mucho antes que arte, para el fotógrafo
la fotografía es una variadísima industria; y que lo normal para él es tocar todos los palos con
mayor o menor fortuna y así llegar a fin de mes. Convengamos entonces que estamos ante un
fotógrafo profesional, uno de esos tipos que en el palacio pisa las alfombras con los zapatos
embarrados porque acaba de venir de fotografiar la viña; un artesano que por su precio
hace las fotografías que tienen a bien encargarle. Y lo singular de las fotos de Rocandio en el
artesanato fotográfico deviene de su calidad (es decir de las características fotográficas de la
propias fotos) tanto como de su gusto (es decir de su encastre en la tradición de la iconografía,
o incluso del arte si Vd. es menos escrupuloso). Son esas cosas que hacen lo que llamaríamos
fotos buenas, y que nos ponen sobre la pista del buen profesional, del entusiasta incluso.
Llegados a este punto podremos vislumbrar un entusiasta de cierta edad enfrentado al archivo
trabajos personales, un pedazo de profesional a quien le ha sido encargado mostrar una
buena personalidad, con la que sea posible llenar un salón enorme. El problema de forjarse
una personalidad con la que afrontar los propios trabajos personales es que éstos se resisten a
encajar. Por un lado uno ha podido dejar trozos significativos de sí mismo observando botes de
pepinillos, por otro un archivo personal siempre está lleno de cosas muy raras contempladas
por aquel majadero que uno mismo fue; y además la verdadera personalidad no deja de
ser una variopinta almoneda multicolor, en la que se mezclan todo tipo de extravagancias
inconclusas que nadie podría entender. Decididamente la personalidad no funciona para esto.
Probablemente lo que busquen los señores de las exposiciones sea otra cosa, arte tal vez.
Como profesional habrá que trabajar en explorar esos territorios, aunque eso obligue a hacerse
con otra personalidad mejor, más grande.
Las personalidades artísticas suelen ser bastante evanescentes, aunque afortunadamente
tienden a ajustarse a ciertos patrones generales. Por ejemplo: Si uno mira alrededor nunca
ve las mismas cosas, aunque las cosas que vea insistan objetivamente en serlo. En ese
curioso efecto el humor influye bastante, y la edad influye definitivamente. Es un hecho
que la juventud tiende a fijarse mucho en los misterios de la gente –ya se sabe, cachorros
olisqueándose los traseros– mientras que con la edad toda esa gente termina por convertirse
en una molestia. Para Rocandio, como para muchos de nosotros ya ha llegado el momento del
apártense por favor que no me dejan ver cómo crece el césped. Un regreso al paisajismo teñido
de disimulada misantropía. No es raro, curiosamente la fotografía histórica nos brinda algunos
buenos ejemplos de gente venerable que se pasó años fotografiando nubes. Es lo que los
críticos llaman, algo pomposamente, obra de madurez.
Pero si ponemos el cuadro en los paisajes recientes de Rocandio, al tiempo que en el
caótico contexto de toda su obra, vislumbramos lo que de personal tiene cualquiera de sus
encomiendas fotográficas. Una búsqueda que a través de los años permanece constante y que
no es sino un propósito quijotesco y disparatado de aprehensión de la totalidad, torturando
los recursos técnicos para llegar hasta los límites de su exactitud, hasta el mismo absoluto
de la nitidez total que menciona Traspaderne. Y es que los términos total absoluto es un feliz
acierto para referirse a las imágenes y los procedimientos a los que Rocandio trata de llegar:
Todo dentro del Encuadre, nada fuera del Encuadre, nada contra el Encuadre. Un propósito
que se mueve en el límite frustrante de plasmar montañas más grandes que montañas,
imágenes más grandes que la vida, catálogos de imágenes que lleguen un paso más allá de
la completitud.
Si Rocandio pusiese su trípode en la luna el mundo terminaría siendo demasiado escaso, y
por supuesto la Naturaleza –la cosa más grande, más duradera, la que más nos odia– es un
interlocutor canijo en este juego de apariencias.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *